El empuje de Lidia la devuelve a la Andaluza

Capitana del femenino de Unión Rugby Almería, abre camino a Almería acudiendo a defender los colores de Andalucía

A sus 26 años le toca hacer memoria, algo además que ya procede hacer ya que le queda acumulada por detrás toda una década vinculada al balón oval: “Comencé en 2006, con 15 años, en la Escuela Municipal de Carboneras, y la categoría era la de cadete mixto”. Ahora puede decir que ha hecho historia para el rugby almeriense, puesto que es la primera mujer de nuestra provincia convocada por la Selección Andaluza. Lidia Rodríguez Iglesias (Mérida, 1991), sabe lo que dice cuando afirma que “la clave para que el femenino se extienda es lograr niñas en categorías inferiores que posteriormente lleguen al senior con una base rugbística”.

En ello trabaja, puesto que además de capitanear al extraordinario bloque del femenino de Unión Rugby Almería, que vive actualmente una plena progresión cuantitativa y cualitativa, es monitora en la misma escuela que la vio nacer para este deporte: “Cada vez hay más chicas que ven y quieren probar el rugby en los distintos clubes de la provincia, y para mí jugar de pequeños juntos es importantísimo, ya que se asimilan mejor los conceptos”. Le gusta precisar que realmente remanece “de un pueblo de Cádiz” y que fue “por casualidad” que naciera en Extremadura. De todos modos, su lugar en el mundo es Carboneras y aquí se siente feliz.

Desde el Levante coge el coche y se desplaza a Almería para poder entrenar con las chicas un par de días a la semana, pero el resto de jornadas no puede quedarse inactiva y entrena con el equipo masculino del CR Carboneras. La capitana de URA Femenino resalta sus inicios mirando al futuro: “Ese equipo me mostró el rugby, y este año iniciamos la reapertura de la Escuela Municipal para que nuestro deporte siga vivo en el pueblo”. Su dedicación con la cantera tiene réplica en otros lugares de la provincia y eso a ella le encanta porque no tiene duda de se podrá ser más fuerte en la medida en que haya cada vez más clubes con los que compartir y competir.

La llamada de la Federación Andaluza de Rugby para que regrese a sus filas ha supuesto “un honor” que reconoce que lleva “con muchísima ilusión”, no solo por lo que supone para si misma sino por lo que puede traer en un futuro cercano: “Espero que sirva para abrir la puerta a más jugadoras y que los seleccionadores pongan la mirada en el potencial almeriense”. Tampoco quiere quedarse con todo el mérito, puesto que reparte protagonismo “con algunas carboneras que años atrás estuvieron en la órbita de la Andaluza, como Ana Cayuela o Carmen Martos”. Una vez en a Selección su planteamiento es ambicioso: “Afianzarme en el grupo, conseguir la titularidad y, en futuro, porque no formar parte de las Leonas”.

Pensar en grande es algo que la define, y en referencia a lo que la Selección Española de seven está dando de visibilidad a este deporte, se descubre: “La presencia en los medios por supuesto que es importante; hace unos años muy pocos sabían qué significaba ‘rugby’ y cuando decías que jugabas, la cara de la gente era un poema”. Todo eso está cambiando: “En estos últimos años, sin embargo, cuando hablamos de rugby la gente tiene una imagen televisiva muy buena, y la respuestas suelen ser ‘¿rugby?, qué guay, me gustaría probarlo, ¡tiene que estar chulo!’, y realmente lo está”. Los medios de comunicación, por tanto, “han conseguido un cambio de percepción de este deporte”.

Todo ello aplicado a la provincia de Almería conlleva que efectivamente se está en auge: “La sección femenina está en pleno crecimiento y dando pasos que son significativos; el año pasado competimos por primera vez la Liga Seven andaluza con buenos resultados, esta temporada continuamos además apoyo de chicas del resto de la provincia, como Roquetas y Huércal Overa, que ya están aportando a la selección provincial jugadoras experimentadas”. Ante esto solo cabe aspirar a más: “El objetivo es formar una Liga Provincial de la cual salga la selección femenina para competir en Andalucía y en la Liga XV”. Este deporte es empuje, y eso se va a dejar notar.

En ese sentido, el rugby le aporta a Lidia infinidad de cosas positivas: “Desde vitalidad en el día a día, amigas y amigos, rutina, planes los fines de semana, siempre pienso en poder jugar; quien me conoce sabe que el rugby y yo vamos de la mano, que sin él sería una persona completamente distinta”. La llamada de Andalucía “más que recompensa diría que es reconocimiento a un esfuerzo diario por intentar ser siempre mejor jugadora”. Y es que ahí hay una historia de superación: “Para mí supone un reto después de difíciles lesiones, el de volver a tener el nivel para seguir formando parte del grupo y ganar minutos de juego; a los 17 años ya formé parte de la Andaluza, pero a los 21 me lesioné, y durante estos años he ido aprendiendo, progresando y consiguiendo cada vez más minutos incluso en posiciones claves como es la del número 8”. Cinco años más tarde, Lidia Rodríguez vuelve a llamar a la puerta.

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