PAPÁ, ¡¡¿ME APUNTAS AL RUGBY?¡¡

¿Al rugby?. Que dices hijo, ¿tú lo has pensado bien?. 
 
Padres con hijos en edad de apuntarse a una escuela municipal deportiva, quizás vuestro hijo o hija si lo ha pensado bien, pero y ¿ustedes lo han pensado bien?. Me gustaría expresar mi humilde opinión y unos pocos argumentos para hacerles cambiar de idea. En este país tenemos un concepto un poco equivocado sobre el rugby, el ¿por qué?, pues muy sencillo: no es un deporte mayoritario, los medios de comunicación no le dan la suficiente publicidad y cuando lo hacen solo presentan las cosas menos buenas y que ocurren de forma muy esporádica, no se fomenta lo suficiente. Pero, ¿saben ustedes que en algunos países es obligatorio en las escuelas y en academias para fomentar los valores de honestidad, humildad y compañerismo?. 
 
La introducción al rugby se hace de forma gradual en las escuelas de rugby, los chicos con 6 años que llegan a una escuela no van a chocar contra sus compañeros, se ha desarrollado un método que empieza con el llamado Rugby Tag, donde los chicos llevan unas cintas a la cintura y no hay contacto físico, se les enseñan las reglas básicas de pase, colocación y evasión, y el placaje es sustituido por coger la cinta de la cintura del oponente. Cuando llegan a la edad de 10 años se les inicia en las técnicas de placaje y todo el contacto físico va siendo gradual, pero lo más importante que se les enseñas es RESPETO. 
 
– Respeto al árbitro, en rugby nos dirigimos al arbitro como “señor” no le decimos árbitro y nadie excepto el capitán habla con él. Les animo a que vean un partido, da igual la categoría, y se fijen que en cuanto el árbitro pita una falta verán a 15 jugadores alejarse 10 m corriendo hacia atrás para defender su zona de juego. ¿Han visto lo que hacen en futbol?…. Sí, eso, 11 jugadores corriendo hacia el árbitro a increparle. 
 
– Respeto a tu entrenador, sobran los comentarios, todos los jugadores respetan y atienden sus explicaciones. 
 
– Respeto a los compañeros, tanto de tu equipo como los rivales, no he visto un partido en el cual un compañero tenga un fallo y alguien le recrimine, al contrario, todos se acercan a darle ánimos. ¿En fútbol?… Sí, lo están pensando, estamos hartos de ver los aspamientos que hacen cuando no le pasan un balón. Y el respeto al otro equipo es indispensable, termina el partido y el equipo ganador hace un pasillo para que el equipo perdedor pase y felicitar a los adversarios por el esfuerzo realizado. 
 
– Respeto a las reglas del juego, para que lo entiendan voy a poner un ejemplo, en fútbol los jugadores se pasan la mayor parte del partido intentando engañar al árbitro simulando faltas, lesiones y perdidas de tiempo. En rugby el jugador que se hace una herida pasa la mayor parte del tiempo intentando que no lo vea el árbitro para no salir del campo y abandonar a sus compañeros. 
 
Por todo esto me siento orgulloso de los chicos que juegan al rugby y demuestran cada partido esos valores. 
 
En este deporte tienen cabida todos los chicos, altos, bajos, delgados y gorditos. Cada físico tiene su posición específica en el campo y lo mejor de todo entre los chicos cuando se forman dos equipos en los últimos minutos de un entrenamiento es: ¿a quien piensan que eligen primero los chavales?. Sí, a los gorditos, son los fuertes, no se discriminan y se dejan para los últimos como en el fútbol. 
 
Así que por todo esto ahora con 41 años quiero agradecer a MI PADRE que dijera que SÍ cuando yo se lo pedí, y agradecérselo a todos los padres que dijeron qué sí. Al padre de mi AMIGO, COMPAÑERO Y HERMANO Quintana que tenía que levantarse a las 3 de la mañana para desplazarse mas de 30 km para traerlo a mi casa a las 4 de la mañana, para que mi padre se desplazara mas de 30 km para llevarnos a Almería a las 5 de la mañana para salir con el equipo de viaje hacia Málaga, Córdoba, Sevilla o donde hiciera falta, y después esperar la madrugada siguiente a que llegara el autobús del viaje para hacer el recorrido contrario. 
 
Y AGRADEZCO a este deporte esa sensación de alegría, miedo, tensión, nervios que se tiene con 18-19 años la primera vez que eres convocado con el primer equipo y te despiertas de madrugada, te vistes, te sientas en la cama y miras el reloj cada 5 minutos para no llegar tarde, abres la bolsa cada 10 minutos y revisas los tacos de las botas por si alguno está flojo; ¿le vas a negar eso a tu hijo? 
 
Y AGRADEZCO al rugby esas tradiciones como la del “bautizo” cuando juegas tu primer partido fuera de casa y de regreso no sabes lo que tus compañeros que ya han pasado por eso te van ha hacer, es como un rito iniciatico que una vez superado piensas que eres diferente, que has entrado en una sociedad secreta exclusiva de unos pocos privilegiados y no, solo eres parte de un equipo, pero tú te sientes todopoderoso. 
 
Y AGRADEZCO al rugby la tradición del TERCER TIEMPO, en la que al terminar el partido los dos equipos se juntan, olvidan las batallas del campo y comen y beben juntos y se hacen auténticas amistades. 
 
Y AGRADEZCO al rugby la capacidad de unión entre personas desconocidas, como las que me han ocurrido alguna que otra vez, al ir de vacaciones a algún lugar. Siempre llevas alguna prenda de rugby en tu maleta, y vas paseando por la calle con la camiseta de tu club, o de otro club, o de una selección y de repente se te acerca alguien y te pregunta, ¿juegas al rugby?. Y tú contestas que sí y la otra persona dice que también y sin conocernos de nada olvidamos lo que teníamos que hacer, nos sentamos en el bar más cercano y nos ponemos a hablar como si nos conociésemos de toda la vida tomando una cerveza. 
Así que amigo mío, si tu hijo te pregunta ahora si se apunta a una escuela de rugby… ¿qué le contestaras?….
 
Pero mejor aún, si no te lo pregunta, ¿le preguntaras tú si quiere que lo apuntes a una escuela de rugby?…
 
Gallego.

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *